-Todos los ídolos deben morir.-
B.Bargeld La incesante búsqueda por la verdad ontológica es el tema principal y el lazo que une las obras de Eduardo Pola. Tal y como se tratara de una bitácora, cada cuadro constituye una página, un momento particular que el pintor ha vivido y que ha dejado una profunda impresión en él, representada como una paráfrasis. Cada obra pictórica representa un tema, una reflexión, basada en lo que Eduardo Pola ha aprendido de su acercamiento a la obra de filósofos como Albert Camus, Stirner y Morin. “La obra expresa mi sentimiento acerca del mundo actual. Hago un planteamiento desde una perspectiva abierta, documentada y frecuentemente escéptica. El vivir en un país con fuertes inclinaciones dogmáticas, religiosas y políticas, obliga a mirar más allá del argumento oficial. La curiosidad, pero también el amor por lo que es verdadero, me ha llevado a indagar, a investigar para poseer elementos liberadores de las cadenas del dogma.” Si bien Eduardo Pola se considera un escéptico, no quiere decir que no esté en una búsqueda espiritual; la gran cantidad de tiempo que necesita cada cuadro en ser facturado le ofrece al pintor una constante introspección, donde se pregunta y responde a sí mismo problemas acerca del Ser. El artista considera su obra como interdisciplinaria: se inspira, nutre e influye de otras artes. Muchos cuadros han sido inspirados por la Biblia, por las reflexiones de Nietzsche en contra de ésta, por los personajes de las óperas de Mozart y su búsqueda de Dios, por las pírricas sinfonías de Shostakovich contra el totalitarismo, por la Tabula Rasa de Arvo Pärt. Y por supuesto, las influencias pictóricas han marcado la ruta hacia donde camina este pintor figurativo: Rembrandt, Goya, Ribera, Böcklin, y los contemporáneos Odd Nerdrum, Gerard Richter así como la fotografía y composiciones de Joel Peter Witkin. “De Richter he aprendido el no estacionarme en un estilo, sino seguir buscando fuentes de expresión y que cada cuadro sea independiente, único.” La presente exhibición llamada Insomnio es una síntesis de diez años del quehacer artístico de Pola. La obra en general presenta imágenes crudas, serias e inquietantes. Muestra alegorías acerca del despertar espiritual contrario al dogma como en el cuadro Timber!, Hombre destruyendo su cruz y en Mano amputada de un adicto, donde el Hombre es victoriosamente capaz de trascender los obstáculos mentales que le generaban inconsciencia. Ahora puede proyectarse hacia un estado ideal como en Ex adverso – Scientia. Imágenes de horror, de la belicosidad del hombre contra el hombre, bien ostentadas como acciones libertarias-civilizadoras, bien como guerras santas, son representadas en el cuadro Demolitionpop donde vemos al invasor con su bogar de muerte bajo una noche que augura desolación. La llamada, Legión y Leviatán pertenecen a una sub-serie donde comparten el tratamiento técnico (lápiz y acuarela sobre madera) y convergen temáticamente al hacer alusión a seres del tártaro y del inframundo. Legión es torturado por las hordas de demonios en forma de serpientes que se mueven en su cráneo, Leviatán será inminentemente destruido por Dios, sólo por el hecho de existir, y a Perséfone se le exige regrese al infierno en La llamada. Otra sub-serie la conforman Deconstrucción, San Jerónimo y El niño. Las tres obras están basadas en Jusepe de Ribera. Aquí Eduardo Pola hace un ejercicio de gran técnica, hace uso de todos sus conocimientos pictóricos para recrear y reinterpretar estas obras. Cambia y agrega elementos a placer para darle un nuevo significado a la obra, por antonomasia emblemática del arte sacro: el Espíritu Santo pasa a ser el águila rampante del imperialismo norteamericano en Deconstrucción. Neurosis es el emblema de la exposición. Este cuadro, según Eduardo Pola, es un autorretrato espiritual: la hipersensibilidad del artista hace que sea casi insufrible sostenerse ante un medio hostil como lo es la actualidad. El personaje del cuadro huye en vano, su interior es el que lo atormenta. Nature´s Revenge manifiesta el estado del cambio climático mundial, simboliza como el hombre ha derrochado sus recursos, se encuentra solo y naufraga hacia una colosal tormenta que se avista próxima de la cual es imposible escapar. El dibujo de gran formato Insomnio otorga el título a la exhibición. Es la última pieza trabajada para este proyecto artístico y es simbólica de la afectación recurrente del pintor, este desvelo forzoso es infringido debido a los embates de las reflexiones ontológicas de Eduardo Pola, pero también por las meditaciones de lo real y físico, como ¿El mañana será mejor? La rábida luna personifica estas preguntas, su horrible faz no otorga paz ni tregua, y la figura yaciente tendrá que encontrar el camino al descanso por su cuenta. |